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Feb 11

“Pasará a la historia como un presidente de gobierno prepotente, no precisamente como un gran estadista”

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PREGUNTA SOBRE LA VALORACIÓN QUE HACE EL GOBIERNO DE SU GESTIÓN A LO LARGO DE ESTOS TRES AÑOS DE LEGISLATURA.

(Núm. exp. 680/000982)

AUTOR: ALBERTO UNAMUNZAGA OSORO (GPMX)

            El señor PRESIDENTE: Pregunta de don Alberto Unamunzaga. Tiene la palabra su señoría.

            El señor UNAMUNZAGA OSORO: Muchas gracias, señor presidente.

            La verdad es que hemos esperado para hacerle esta pregunta, y hemos esperado hasta ahora porque estamos ya en la recta final de legislatura, como usted acaba de comentar ahora mismo, y en un momento en que todo lo que tenían que hacer está hecho, y todas las cartas ya están encima de la mesa. Y ya que no ha respondido a las diferentes peticiones de comparecencia formuladas por la oposición en el Senado, formato que por otro lado hubiésemos preferido, hemos optado por formular esta pregunta, a la que le agradecería que no me responda ni con tópicos ni con típicos: ¿Cuál es la valoración que hace el Gobierno de su gestión a lo largo de estos 3 años de legislatura?

            Gracias.

            El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Unamunzaga.

            Señor presidente del Gobierno, tiene la palabra.

El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rajoy Brey): Gracias, señor presidente.

Me pregunta con claridad por la valoración de la gestión del Gobierno a lo largo de estos tres primeros años de legislatura. He entendido perfectamente la pregunta y, por tanto, voy a responderla. Yo creo que España va mejor que cuando llegamos al Gobierno. Creo que, sin embargo, quedan todavía cosas por hacer para consolidar esta tendencia y para que esta mejoría llegue al conjunto de todos los españoles. ¿Por qué creo yo que España va mejor? Porque cuando llegamos lo que había era una amenaza de rescate, había una pre quiebra de nuestro país, había una prima de riesgo elevada, había dificultades evidentes para financiarnos, precios altísimos, había desequilibrios económicos y lo peor es que había recesión, crecimiento económico negativo, había paro -tres millones y medio de personas habían perdido sus puestos de trabajo-, había una pérdida de recaudación que afectaba a la financiación de los servicios públicos, había impagados de todo tipo a los proveedores. Y todo esto hacía complicado el sostenimiento del Estado de Bienestar.

            Hoy, por fortuna, eso ya es distinto. Hoy las cosas han cambiado a mejor, pero creo que debemos perseverar en la misma política por lo que acabo de decirle, hay que consolidar lo hecho y hacer un esfuerzo para que llegue al conjunto de los españoles.

            Oiga, ¿qué ha cambiado? Pues que aquí ya nadie habla, por fortuna, ni del rescate ni de la prima de riesgo ni la salida de España del euro. Esto se evitó, que era lo peor. Por otra parte, los desequilibrios económicos que nos impedían crecer se han ido corrigiendo, y eso porque ha habido reformas. Y lo más positivo es que ya hay crecimiento económico, después de seis años, y ya se está creando empleo en nuestro país y estamos manteniendo los pilares básicos del Estado de Bienestar.

            ¿De qué se trata ahora, en lo que queda de legislatura? De continuar trabajando, seguir con la consolidación fiscal, seguir con las reformas estructurales para crecer más, crear más empleo y para que esto llegue al conjunto de todos los ciudadanos.

            Por tanto, resumo, creo que estamos bastante mejor que cuando llegamos al Gobierno en el año 2011, pero, desde luego, creo que no podemos contentarnos, y debemos seguir haciendo un esfuerzo para que las cosas vayan todavía mucho mejor en el futuro.

            Muchas gracias. (Aplausos.)

            El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor presidente.

            Tiene la palabra el señor Unamunzaga.

            El señor UNAMUNZAGA OSORO: Sí, mire, cada día me convenzo más de que su Gobierno y yo vivimos en dos realidades paralelas.

            Hace tres años el Estado se encontraba ante diferentes situaciones que requerían de una respuesta urgente de su Gobierno y, entre otras, quiero destacar cuatro: la crisis económica, la corrupción estructural existente en el Estado, la articulación del derecho a decidir en Euskal Herria y Cataluña y la definitiva resolución del conflicto en Euskal Herria.

            Y ya podemos ver, en estos momentos, cuál es la herencia que su Gobierno nos va a dejar, cuatro años que no van a suponer ningún avance, cuatro años que van a suponer un evidente retroceso. Y, efectivamente, estamos ante una legislatura caracterizada por el retroceso, pero también por la acción del Gobierno, como usted ha dicho, con iniciativas ideológicas en lo social y en lo económico, iniciativas de modelo de Estado, en definitiva, y que han dejado herido de muerte al Estado de Bienestar. Y este es el meollo de la cuestión, señor Rajoy. Iniciativas cuyo resultado es que van a impedir en el futuro un reparto justo y equitativo del crecimiento económico, favoreciendo a unos frente a otros. Es decir, con su acción legislativa y la situación resultante van a fomentar la desigualdad, van a fomentar la no redistribución de la riqueza y van en contra de la justicia social. Todas estas consecuencias han sido fruto de decisiones adoptadas y realizadas por un Gobierno que a pesar de haber contado con una mayoría absoluta, deja grandes temas pendientes y sin realizar.

            Y es que tres años después, podemos afirmar que su Gobierno va a pasar a los libros de historia como una mera delegación, va a pasar a la historia como el brazo ejecutar de las políticas que han sido marcadas por la Troika, las políticas marcadas por los mercados y las políticas marcadas por las grandes multinacionales; y también van a pasar a la historia como el Gobierno del no, el Gobierno incapaz de pactar, de acordar, incapaz de ver o tomar en consideración nada que no sea su propio punto de vista; van a pasar a la historia como el Gobierno que no ha actuado frente a la corrupción, el Gobierno que por la puerta de atrás ha realizado una abdicación estrés para lograr que perviva un sistema que no ha sido ni legitimado ni votado; el Gobierno que no quiere dar la voz, la palabra y la decisión a la ciudadanía para decidir sobre los temas que le afectan; en definitiva, el Gobierno que tiene miedo en saber lo que los ciudadanos quieren.

            Y todo esto, porque en vez de estar situado en el siglo XXI, en vez de profundizar en la democracia, nos encontramos con que el Gobierno no ve más allá de la concepción nacional españoles del siglo XIX, la concepción del imperio y la concepción de la España una, grande y libre.

            Y, efectivamente, este Gobierno también va a pasar a la historia en este ámbito, va a pasar a la historia como el Gobierno de la recentralización, y es que su Gobierno en este tema ha sido radical, atrincherándose el angosto marco jurídico-político surgido tras el franquismo, que se desarrolló, por cierto, sin que se produjese una ruptura democrática con el régimen de la dictadura.

            Y teniendo esto como base y en lo que toca a mi país, Euskal Herria, frente a las demandas de profundización, la democracia realizada por los vascos y vascas, una vez más, de este Gobierno solo hemos obtenido lo que hemos obtenido hasta ahora, negación y respuestas restrictivas. Como ejemplo le cito que no solo es que no hayamos complementado, después de treinta y cinco años de su entrada en vigor, la transferencia de competencias al ya más que agotado estatuto de autonomía de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, sino que las existentes las han laminado, recortado y cepillado todavía más de lo que ya lo estaban. Y, por cierto, le quiero recordar que, teóricamente, estamos ante una ley orgánica de obligado cumplimiento. Y qué decir de Nafarroa, con el régimen foral que fue impuesto en su momento sin ni tan siquiera preguntarle a la ciudadanía. Pero en este tema, señor Rajoy, lo que sí le digo es que nosotros ya hemos puesto en marcha un proceso para construir sociedad, es decir, lograr la justicia social, y para construir país, es decir, articular el derecho de decidir de Euskal Herria, y lo vamos a desarrollar de la mano de la sociedad vasca.

            Ya lo ve, señor Rajoy, ningún avance, tan solo retroceso. Han preferido uniformidad sobre diversidad; han preferido la negación frente al derecho a decidir que asiste a las naciones que estamos dentro del Estado español.

            Y es que efectivamente tiene ha aprovechado esta situación de crisis para proceder a realizar un profundo cambio del propio sistema. Han realizado y siguen realizando un recorte sistemático de derechos y libertades de la ciudadanía, al tiempo que han procedido a aplicar recetas del pasado que lo que demuestran es que para ustedes se aseguran libertades suprimiéndolas. Ustedes han demostrado que solo saben aplicar recetas que no aportan nada positivo, recetas viejas que se han mostrado inútiles para encarar el futuro y una mejor situación, y es que parece que llevan la involución en su ADN.

            Y siguiendo con los temas que he denunciado en un principio, había expectativas basadas en la situación que se daba, y se sigue dando, en Euskal Herria. Estamos viviendo, señor Rajoy, un momento histórico en mi país para abordar la definitiva resolución del conflicto que vivimos y en la que su Gobierno tenía una oportunidad histórica para dar pasos hacia delante. Y la realidad a día de hoy es que nos encontramos en estos momentos en la misma casilla de salida en la que nos encontrábamos hace tres años. Su Gobierno no solo no es que no haya dado ningún paso sino que los pasos dados han sido hacia atrás, siguiendo con políticas y actuaciones que responden a situaciones pretéritas y que no se corresponden con la situación actual. Y me atrevo a añadir que esto no es una apreciación de Amaiur ni de sus votantes sino que, tal y como estamos comprobando, responde a una inmensa mayoría de la sociedad vasca y responde también a una inmensa mayoría de los partidos que existimos en Euskal Herria. Y fruto de su nula visión, le voy a añadir qué le está ocurriendo a su propio partido en Euskal Herria, que va camino de ser una fuerza residual, y simplemente le digo una cosa, señor Rajoy: ¿Se acuerda usted de UCD? Y es que no sé si es consciente de que este Gobierno ha gobernado en este tema de espaldas a la realidad vasca, sin tener el más mínimo contacto con la realidad existente. Es más, este Gobierno no ha sido Estado. Este Gobierno no ha hecho políticas de Estado. Ha gobernado utilizando todos los recursos políticos y judiciales sin obtener no se sabe qué supuestos réditos políticos cortoplacistas en operaciones como algunas de las que hemos sido testigos en recientes fechas.

            Por tanto, no nos queda más alternativa que calificar toda su gestión en este ámbito como imprudente; una gestión errónea y completamente ajena a la realidad que en vez de allanar el camino en el futuro crea obstáculos y dificultades innecesarias que harán más difícil para todos el inevitable proceso de reconciliación que se debe dar en mi país.

            Es decir, y como conclusión, afirmo que el último año de legislatura usted deja las grandes cuestiones, como son el proceso de paz y el derecho a decidir de Cataluña y Euskal Herria, en el mismo sitio en que las cogió. Y no solo eso, lo que ocurre es que del mismo modo que ha pasado con multitud de temas, el único resultado de su gestión es que ésta no ha tenido ningún resultado que haya sido para bien.

            Y es que, efectivamente, señor Rajoy, concluyo afirmando que dentro de un año podremos hablar con más motivos que nunca de esta herencia, que va a ser la recibida por los siguientes inquilinos en la Moncloa, y usted pasará a la historia como un presidente del Gobierno prepotente, que ni escucha, ni dialoga, ni ha hablado, ni ha estado presente pero desde luego no va a pasar a la historia ni será considerado como un gran estadista.

            Muchas gracias.

            El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Unamunzaga.

            Señor presidente del Gobierno, tiene la palabra.

            El señor PRESIDENTE DEL GOBIERNO (Rajoy Brey): Muchas gracias, señor presidente.

            Señor senador, coincido con usted en la primera parte de su intervención, en concreto, con su primera frase: que vivimos en realidades paralelas, tengo que decir que por fortuna para mí. (Aplausos). Por fortuna para mí vivo en una realidad que nada tiene que ver con la suya. (Aplausos).

            Oyéndole a usted y a su fuerza política hablar de democracia, de libertad, de diálogo, de escuchar y de derechos fundamentales, lisa y llanamente se me ponen los pelos de punta. (Aplausos). En cuanto a la forma de resolver los problemas, ha dicho usted que la política que nosotros estamos llevando a la práctica no es propia del siglo XXI. Ni del siglo XXI, ni del XX ni de ninguno es propia la existencia de una organización terrorista que todavía no se ha disuelto. (Aplausos). Eso es lo que tiene usted que pedir, y a partir de ahí se acaban todos los problemas.

            Sobre la situación económica, no tengo que añadir mucho más. Desde el año 2007 no ha habido crecimiento económico en España, ahora lo hay, ya sé que eso a usted no le importa. Desde el año 2006 hasta el año 2014 no ha habido en España recuperación de empleo y caída del paro, ahora sí, insisto. Desde los años 2006 y 2007 no se crean tantos contratos indefinidos en España como se han creado en el año 2014, en el que 477 000 personas han encontrado un puesto de trabajo.

            Habla usted del Estado del bienestar. Señoría, devolver al país al crecimiento y al empleo es defender el Estado del bienestar. Aumentar la recaudación como consecuencia del crecimiento económico y del empleo es defender el Estado del bienestar. Garantizar las pensiones no congelándolas es defender el Estado del Bienestar. Pagar los 16 000 millones de euros de la sanidad pública, como hicimos al principio de la legislatura, las deudas pendientes, es defender el Estado del bienestar. Poner orden en la dependencia es defender el Estado del bienestar. Y generar en este país un periodo de crecimiento sostenido y estable por haber resuelto los desequilibrios, eso sí que es defender el Estado del bienestar.

            Señor senador, usted podrá decir lo que estime oportuno y conveniente sobre los temas. Usted tiene una opinión y yo otra. Yo creo en la unidad nacional, creo en ella, tengo derecho a hacerlo. Creo en la soberanía nacional, creo en la igualdad de los españoles, creo en los derechos fundamentales de todos los ciudadanos, empezando por el derecho a la vida y siguiendo por el resto de los derechos fundamentales de los ciudadanos. (Aplausos). Si usted no cree, es su problema. (Fuertes aplausos).

            Creo que lo que usted pretende no tiene nada que ver con lo que se estila hoy, en un mundo cada vez más abierto, cada vez con menos fronteras y cada vez más integrado. Europa no va a permitir algunas de las ensoñaciones que la inmensa mayoría de ustedes plantean en esos países. Y en este punto yo estoy defendiendo aquello en lo que creo con el mismo derecho que usted, pero, desde luego, siempre cumpliendo las normas que nos hemos dado y que conforman la Constitución Española. Si usted no está de acuerdo con las normas, intente cambiarlas, pero otro procedimiento no cabe en una democracia avanzada, como es la española, mal que le pese a usted.

            Muchas gracias. (Fuertes y prolongados aplausos).

            El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor presidente del Gobierno.

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