Responsabilidad Social Corporativa
Activismo accionarial
Quiero reflexionar acerca del activismo accionarial, ya que considero que esta práctica tiene muchas bondades, que las considero y en gran medida.
La reflexión es plantearme el cómo conseguir que estas iniciativas dentro de las diferentes empresas sean realmente efectivas, se pueda crear un cambio en las formas de proceder en una empresa.
La situación del desarrollo del activismo accionarial a nivel estatal es todavía incipiente y, dado que soy de la opinión que no necesariamente un modelo que haya funcionado en otras realidades sociales tiene por qué funcionar en una concreta, hay que proceder a examinar las características de las empresas españolas, el tipo y el modelo de accionistas que se dan en las mismas.
A pesar de ser una realidad muy extendida en el mundo anglosajón, y con muchos años de desarrollo y práctica, no está muy extendida a nivel estatal ya que sólo tenemos unos pocos ejemplos recientes e iniciales, por lo cual no se sabe si es un modelo que puede tener una importancia decisiva en la estructura empresarial española.
Esta situación, sin embargo, si nos permite aventurar que tiene unas posibilidades reales de expansión, una vez visto por parte de las ONG-s que tienen que adecuarse a los tiempos, que las formas de actuación que han tenido hasta ahora deben evolucionar y buscar nuevas formas de servir como elemento de cambio social.
El elemento de innovación y readecuación al entorno es fundamental en las Organizaciones no gubernamentales, porque lo contrario es lo denominado como “morir de éxito” y terminar asimilados e integrados por el sistema una vez logrados unos fines originarios concretos. Ante esto sí considero la propia existencia de las ONG como un elemento fundamental en nuestra sociedad.
La sociedad siempre va en vanguardia a la hora de exigir mejoras para el colectivo, en tanto que las empresas, regidas por los principios de Adam Smith, van a mirar por su propio beneficio. En esta era postmoderna, donde la estructura social y la individual ha sufrido un terrible cambio en los países desarrollados, una pregunta que surge, y que se obvia en el texto, es el papel de las ONG-s en esta realidad. ¿Se han readecuado a las nuevas circunstancias?, ¿Han sido capaces de elaborar nuevas formas de acción?
Ante estas preguntas opino que el activismo accionarial es un ejemplo de las nuevas formas de actuación de las ONG-s, imitando los comportamientos de sociedades como son las anglosajonas, cuyo modelo social es el que se están imponiendo a nivel mundial en las sociedades avanzadas, y es hacia el que está caminando el estado español.
Por lo tanto nos encontramos ante una nueva realidad, con diferentes experiencias, pero hay que ver si esta situación que se está reproduciendo en comparación con los países anglosajones es válida en esta realidad social.
Porque no me preocupa tanto el medio de lograr conseguir la palabra dentro de una junta de accionistas, como que este hecho sea efectivo para plantear los fines planteados y que esta acción sirva tanto para mover a las empresas como para servir de revulsivo para despertar y agitar la conciencia social.
Centrándome en la forma de proceder dentro de las empresas, considero que la labor de las ONG-s no es tanto comprar las acciones como lograr una acción activa por parte de un grupo de accionistas y que estos sean los que deje sus acciones para poder dar la palabra a los miembros de la ONG correspondiente.
Pero este planteamiento choca con la realidad de la conformación de las acciones en muchas empresas del estado, ya que su masa accionarial se compone por paquetes de acciones comprados por otras empresas, en tanto que la compra de acciones se interpreta más como una inversión por parte de los particulares y no tanto para tener una presencia activa dentro de las empresas.
Por lo tanto uno de los retos actuales es lograr activar a esa masa de accionistas particulares para lograr concienciarles, lograr constituir un colectivo proactivo y consciente que se vuelva vigilante y tenga presencia en las siguientes juntas de accionistas. Para lograr este fin son fundamentales las acciones que tengan un reflejo en los medios de comunicación, para que los accionistas minoritarios sean conscientes de esta posibilidad.
Como ya se ve, considero fundamental el papel de los accionistas ajenos a la ONG, lograr sus adhesiones, porque lo demás nos deja ante una mera acción reivindicativa que pueden exponer los miembros de una ONG en los medios de comunicación, pero que puede ser olvidada por el conjunto de la sociedad en pocos días, recordándolo solo aquellos individuos convencidos y militantes en este ámbito.
Sin embargo este tipo de accionariado, tal y como he comentado antes, es minoritario en las empresas estatales, al estar constituida su masa accionarial por otro tipo de accionistas a diferencia del modelo anglosajón.
Por ello debemos centrarnos en la propia situación de los elementos que componen la RSC en las diferentes empresas estatales y ver como les afecta. Ya hemos demostrado en anteriores situaciones que las empresas no ven una masa crítica suficiente que les impulse a adoptar la RSC de una manera más activa para que tenga un efecto inmediato en los resultados de sus ventas, por todo ello, en muchos casos, no se ve como una prioridad incorporada en su agenda de trabajo a la hora de incorporarlo a su proceder de una manera estructural.
Porque el riesgo de las ONG de proceder a integrarse en las propias estructuras de las empresas que se quiere hacer variar su comportamiento es evidente, ya que se pueden convertir en una voz crítica minoritaria que no sea más que eso y no consigue ninguno de sus objetivos y no logra captar más apoyos de los que ella misma tiene. En caso contrario y si la empresa no considera la apuesta por la RSC de una manera estructural y no considera que se puede ver afectada por las noticias que difunda la ONG correspondiente, la posibilidad de lograr un cambio efectivo es muy reducida.
Por lo tanto la clave es no quedarse solo dentro de la masa accionarial, sino utilizar su propia presencia para poder buscar adhesiones no tanto dentro de las más altas estructuras, que sería lo ideal, sino dentro de la propia base accionarial de la empresa, en la medida que esto sea posible, activando su presencia y participación activa en este ámbito.
Así, dado que las empresas son, en muchos aspectos, reticentes a los cambios que no sean dirigidos desde la propia cabeza de la misma, es decir si no se ha considerado la RSC de una manera planificada, definida y estructural, hay que procurar comenzar estos cambios desde la base para lograr este cambio.
El activismo accionarial es, en suma, un elemento complementario implementado por la avanzadilla social que suponen las ONG, avanzadilla en el sentido de estar más avanzados a la realidad y que son motores de cambio en las estructuras más resistentes al mismo, al tiempo que es un elemento más dentro de la propia readecuación de su acción a las nuevas circunstancias para garantizar su validez plena como elemento de encauzamiento de la participación social de los individuos.
La crisis de las ONG a nivel estatal es un hecho, tal y como ya he explicado por el cambio del entorno social, por ello esta es una vía más que válida para, junto con otras formas de actuación, volver a convertirse en referente para la sociedad y dejar a un lado el papel secundario, casi marginal en algunos casos, que les quieren otorgar los estamentos dominantes en el mercado capitalista en el que vivimos.
Pero no quiero concluir dejando el poso que todo es negativo o muy complicado de conseguir. El activismo accionarial no es sólo válido para lograr un cambio, sino también es una vía muy útil para desarrollar una labor de control sobre aquellas empresas que han desarrollado acciones como son las de adquirir una serie de compromisos, como es por ejemplo la adhesión al pacto mundial.
De esta manera se puede realizar una labor de fiscalización no solo a niveles de los medios de comunicación, sino en su misma estructura, planteando lo necesario dentro para poder lograr los efectos inmediatos, y no sólo esperar a ver cómo transcurren desde una perspectiva exterior.
Por todo ello, y a la espera de ver la evolución posterior, y con todos los condicionantes propios del sistema accionarial y empresarial en el estado español, considero todo ello como un elemento interesante para la redefinición del papel de las ONG y como un elemento, a priori, válido para lograr cambios en las estructuras empresariales.
18 Jun 2009 unamunzaga