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sep 30

“Con el derecho a decidir la pregunta no es si se puede o no, sino cuando se va a ejercer” Interpelación Montoro (2): Réplicas

El señor VICEPRESIDENTE (Lucas Giménez): Gracias, señor ministro.

            Tiene la palabra el senador interpelante al amparo del artículo 87 del reglamento.

            El señor UNAMUNZAGA OSORO: Señor ministro, definitivamente, cada día me maravilla usted más. Viene aquí y habla, habla, no responde, damos vueltas a inicios de que no es lo que es… Desde luego, como stopper al que ha mandado el Gobierno, la verdad es que no tienen precio. Pero vamos a ir respondiendo poco a poco a lo que usted ha dicho.

            ¿Una ley que ha vulnerado competencias esta legislatura? Sin ir más lejos, la Lomce. Pero bueno, son estas cosas… No, evidentemente no ha tocado absolutamente nada. Pero déjeme que le comente una cosa. Amaiur somos una coalición integrada por diferentes partidos entre los cuales está el mío, presidente a lo largo de muchos años el lehendakari Carlos Garaikoetxea, que a lo mejor le suena, y que fue el que negoció todo el estatuto de autonomía, el concierto, el convenio… O sea, que algo de incumplimientos, laminaciones y recortes y del espíritu de lo que se negoció y de lo que se hizo, algo sabemos. Porque en toda su argumentación usted ha estado dando vueltas a lo mismo: es que en la Constitución aparece… Oiga, que mi pueblo, que mi país no respaldó la Constitución. Volvemos a lo mismo. Todo su argumento posterior se cae.

            Y en esta clase de ciencia política y de derecho que nos ha dado nos ha preguntado expresamente: ¿Hay democracia plena en el Estado español? No. Y nosotros los únicos que lo decimos sino que cada vez más gente lo está diciendo. No somos nosotros quienes hablamos de una segunda transición. Pero el problema que nos encontramos es otro. El problema es que tenemos un nacionalismo español enfrente que no entiende otra cosa más que la concepción de Estado que ustedes tienen, que es la concepción de la nación española del siglo XIX, la del imperio, la de Una Grande y Libre. Y nos encontramos con otra realidad, la de unas demandas políticas que ustedes niegan sin argumentos y sin base, centrándose únicamente en este mismo nacionalismo español más radical, como están demostrando. Tienen que dejar de ser tan endogámicos. Miren al mundo y a las realidades políticas que nos rodean. Pero no. Ustedes, ante una situación política, no hacen política. Hacen la política del avestruz: dejamos las cosas como están, metemos la cabeza esperando que cambien ellas, se pudran o se pasen determinadas situaciones y encima le sumamos la otra acción política que ustedes conocen, la de regresión en derechos y libertades. Esta es la política que han llevado a cabo ante cada uno de los retos que tenía la legislatura.

            Volviendo al tema que nos ocupa en esta interpelación, ¿qué problema existe en realizar consultas acordadas, señoras y señores del Partido Popular? ¿Qué problema hay en dar la palabra a la ciudadanía? ¿O es que acaso tienen miedo al resultado? Se les llena la boca hablando de democracia, de que el sistema español es la envidia de todo el mundo, con una descentralización sin parangón y ejemplo para todos, digno de estudio por universidades mundiales y, diría yo, también del extranjero. Y no son capaces de dar la palabra a la ciudadanía, de hacer política. Ni hacen lo que otros Estados, algo tan simple como preguntar y respetar la decisión de las diferentes realidades nacionales que están en su seno y que aspiran a ser Estado. Evidentemente, me estoy refiriendo con esto, entre otros, a los casos de Quebec y de Escocia, países con una trayectoria democrática mucho más extensa que la suya, donde se ha preguntado a la ciudadanía que libremente se ha pronunciado y todas las partes han aceptado el resultado. Si es tan simple como esto. Ya sé que usted me va a decir que no es lo mismo, que no es igual. Palabras huecas que repiten una y otra vez en lugar de afrontar la realidad.

            La sociedad, señorías, no es menor de edad. No necesita a ningún tutor que decida por ella. La sociedad tiene voz, opinión, capacidad de obrar, de decidir y de optar. Y quiere ejercer estas capacidades. Se lo he dicho más de una vez. Y quiere ejercerlas en nuestros respectivos ámbitos de decisión, en sus diferentes realidades nacionales, en las diferentes demandas que existen dentro del Estado español. Por mucho que ustedes digan que es una Nación única e indivisible, no es así. Y esto no es votar cada cuatro años, señor ministro. Las leyes, los sistemas, los marcos legales, por mucho que se empeñen, no son inmutables, se amoldan, cambian y se adaptan a las realidades sociales. El resumen de la actuación del Gobierno en esta legislatura es el siguiente: No hay problemas. Si el Gobierno quiere algo, modifica la legislación y listo. ¿Hay urgencias partidistas? Modificamos lo que haga falta, especialmente, en esta legislatura, en la que hemos asistido a verdaderas lecciones de este arte trilero en esta misma Cámara, el Senado. ¿Que tenemos que modificar una ley? Tranquilos, metemos una enmienda a una ley que esté tramitándose en el Senado, aunque no tenga nada que ver, y no pasa nada. ¿Que no queremos dar la cara en el Senado? Pues organizamos este paripé de sesión de control y todo está hecho, gracias a su coyuntural mayoría absoluta. Y, ante este resumen de esta legislatura, creo que tendrán que recurrir a esa expresión típica alemana con la que el hasta ahora jefe de la Volkswagen en Estados Unidos ha resumido su actuación en el escándalo de los motores: La hemos cagado por completo. Y la han cagado, porque por mucho que quieran vender a sus votantes, la pregunta no es si se va a ejercer el derecho a decidir. La pregunta es cuándo. Porque lo único que pueden hacer ustedes es retrasar su ejercicio. Más les valdría tener en cuenta una última reflexión que les quiero realizar: Sociedades involucradas, convencidas, determinadas, militantes y conscientes, como ha demostrado ser la sociedad catalana en estos cuatro años −y, en su momento, lo demostraremos Euskal Herria y Galicia−, son, por mucho que ustedes no lo quieran ver –algunos desde Madrid−, imparables. Y no olviden que el tiempo correspondiente a una legislatura parlamentaria no es más que un suspiro en la historia de un pueblo.

            Milesker. Muchas gracias.

            El señor VICEPRESIDENTE (Lucas Giménez): Gracias, senador Unamunzaga.

            Cierra el debate, en nombre del Gobierno, el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas.

            El señor MINISTRO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (Montoro Romero): Gracias, señor presidente.

            Señorías, la verdad es que después de lo que le acabo de escuchar, no hay muchos más argumentos. Usted existe para conseguir la independencia de un país que nunca existió en la historia. Me parece muy coherente. Quiere enlazar con una definición histórica que nadie sabe en qué consiste ni qué es. Y en eso discrepamos profundamente. Yo me siento español, con su permiso. Me siento europeo. Y creo que estamos mejor juntos que separados, como hemos estado desde que tenemos conciencia histórica. Es decir, nunca existió el país con el que usted sueña. Por supuesto, con métodos democráticos, como si sueña con hacer un país de las maravillas. Allá usted. Pero yo le preguntaba algo mucho más concreto: ¿Usted conoce algún país del mundo donde no existan reglas democráticas que conviertan la soberanía del pueblo español en la definición básica de su democracia? ¿Usted lo conoce? Pero si es que plantea mal la cuestión. La cuestión es que hay que preguntarle al pueblo español, a todo el pueblo español, no a Madrid, como dice usted. ¿Quién es Madrid? Madrid es una ciudad muy importante, una comunidad autónoma muy importante. Pero suena a otra entelequia. O sea, como dicen ustedes, hay que preguntar en Madrid —se le ha escapado—. Aquí están todos los madrileños sentados.

            Realmente hace usted una presentación de las cosas que llega a ser una caricatura de su propio proyecto político, porque ¿sabe qué le pasa a Amaiur? Pues que no tiene proyecto político, que no tiene, que no tiene. Ustedes quieren un Estado, pero ¿qué clase de Estado es ese?, ¿en qué consiste?, ¿van a tener ejército? No, no van a tener ejército porque no lo necesitan; ya les cubrirán los otros, ¿no? ¿Van a tener representación exterior?, ¿de quién?, ¿reconocimiento de quién?

            Pero si somos ya un Estado, mal que le pese; somos un Estado. Por cierto, también en Euskadi hubo una votación muy importante a favor de la Constitución Española: fueron a las urnas un 69%, 479 000 vascos; hubo una abstención importante, no tan diferente de la que hubo cuando hubo que votar el estatuto de autonomía. Y todo eso se corresponde a que en el momento en que se votó la Constitución en España —y es bueno que lo sepa la Cámara—, hubo otra provincia de España que fue más abstencionista que las provincias del País Vasco, y no voy a citarla aquí, pero, repito, hubo otra en España que fue bastante más abstencionista, y nadie se pregunta ni se rasgan las vestiduras por ello, señorías; la gente de allí tendría su motivos, sus razones. Pero el conjunto de la población votamos a favor de esa regla democrática. Insisto en que ustedes, por los procedimientos democráticos, pueden proponer y obviamente están en su legítimo derecho. Ustedes, en ese sentido, para ser coherentes, deberían reconocer su pasado, que han parado a ese terrorismo que realmente es la antítesis de las libertades. (Denegación del señor Unamunzaga Osoro). No me diga que no ha sido (Aplausos), porque resultará que en España nunca ha existido la historia, y la historia de amparo a un terrorismo sin sentido, impropio de una democracia, de una democracia de un país desarrollado que es España.

            Usted dirá que el Gobierno no hace política —es la frase del momento—. No hace política porque no hace la política que a usted le conviene. El Gobierno ha dedicado toda la legislatura a sacar a España, al País Vasco, a Navarra de la crisis económica, y ahí está el resultado; eso es lo que buscábamos en esta legislatura. Para eso necesitábamos estabilidad política en el Senado, por cierto, Cámara de segunda lectura, como también, obviamente, ha ejercido en esta legislatura, y no menospreciado como acaba de hacer su señoría sobre el papel de aprobación de leyes propuestas desde aquí; por tanto, Cámara de segunda lectura y, por tanto, ejerciendo su función.

            A partir de ahí, señoría, no le voy a dar la razón. Vamos a hacer todo para que sigamos juntos, vascos, navarros y el resto de los españoles, porque eso es lo que nos hace más fuertes en Europa y en el mundo.

            Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos).

            El señor VICEPRESIDENTE (Lucas Giménez): Gracias, señor ministro.

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