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oct 17

Debate en el Senado de la Ley de Propiedad Intelectual (defensa del veto)

La propuesta de veto número 3 ha sido presentada por los senadores Aiarza, Goioaga, Mendizabal y Unamunzaga. Para su defensa tiene la palabra el senador Unamunzaga.

El señor UNAMUNZAGA OSORO: Muchas gracias, señor presidente.

Voy a empezar por un principio, y es que creemos que esta ley no aborda el problema de fondo y tiene un enfoque completamente erróneo. He hecho estas afirmaciones porque, según las explicaciones que se han dado, el problema fundamental ante el que se quiere actuar es combatir la piratería, y lo que ha hecho el Gobierno teóricamente para combatirla es establecer una patente de corso, es decir, quiere erradicar a los piratas promoviendo a los corsarios. Afirmamos esto porque el texto legislativo está centrado en favorecer a los editores y se olvida de los autores, que es en quienes debería estar centrada la Ley de protección de la propiedad intelectual. Este es el error que se encuentra en la base de su ley. Una ley que está anclada en el pasado, que conlleva una concepción vieja de la propiedad intelectual y que da la espalda a la nueva economía y al nuevo espacio que se abre, entre otros ámbitos, con internet. Ante este, para nosotros, grave error de base hemos presentado una enmienda a la totalidad que se basa en una filosofía muy clara. Nosotros hemos denunciado reiteradamente, tanto en esta Cámara como en el Congreso, la política neoliberal de este Gobierno, que como norma general defiende la no intervención en los mercados salvo, como es el caso que nos ocupa, cuando hay que proteger los intereses de los grandes grupos financieros o empresariales. Y este es el caso que nos ocupa. En este proyecto de ley se aborda la protección y reforzamiento de los grandes grupos empresariales y grupos de interés olvidándose de los autores, con un intervencionismo que recorta libertades, supone un ataque a la socialización del conocimiento, da la espalda a la nueva economía y al progreso científico y técnico, y finalmente ignora el derecho de Euskal Herria, ignora el derecho de mi país a decidir su propio presente y futuro en un tema clave como este, obstaculizando de una manera clara nuestro derecho a fijar un modelo social propio de propiedad intelectual.

Quiero decir con esto que este proyecto de ley va en contra de la realidad, da la espalda al progreso y a las nuevas formas de creación, socialización y desarrollo del conocimiento. En este punto quiero remarcar que la opinión pública muchas veces ha centrado la cuestión en torno a la denominada tasa Google, y no creo que sea lo más importante de este proyecto de ley. Para nuestro grupo lo más importante es el ataque que supone esta ley a la socialización del conocimiento y a la propia universidad. Realmente nos sorprende que el ministro de Educación y Cultura, con unas responsabilidades importantes sobre la educación y sobre la universidad, haga una ley que ataca realmente a la universidad.

Nos encontramos ante un nuevo texto legislativo que supone, como ya ha ocurrido con otros anteriores, un recorte de libertades, una limitación de la creatividad. Y esta reforma parcial de la Ley de protección intelectual bajo el supuesto objetivo de la protección de esta propiedad intelectual aborda un nuevo recorte de libertades y supone de hecho un nuevo obstáculo a la creación en los ámbitos digitales, que lejos de favorecer la competencia en los sectores artísticos, científicos, técnicos, educativos o periodísticos, va a reforzar a los grandes grupos territoriales o discográficos, perpetuando el actual oligopolio existente en dichos ámbitos de aplicación de la ley; y además se olvida a los autores.

Este proyecto de ley niega derechos fundamentales de carácter universal que son recogidos incluso en su propio texto constitucional, como es el derecho a comunicar o a recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión, así como el derecho a la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. Este proyecto de ley es un ataque a la socialización del conocimiento, y este es uno de los temas para nosotros más importantes y por el que nos oponemos a esta ley. El modelo de protección de la propiedad intelectual que promueve esta reforma legislativa ignora que existe una hipoteca social sobre el conocimiento, y que debe estar al servicio de toda la sociedad; que no debe estar sometido a los intereses económicos y mercantiles de las grandes corporaciones. La mercantilización de los derechos de propiedad intelectual contribuye a incrementar la brecha social entre los ricos y los pobres, contribuye a la privatización de los resultados de las investigaciones científicas, pudiendo llegar a afectar a la salud y a la alimentación de la ciudadanía, como ya se da de hecho en los casos de control por empresas multinacionales de los derechos de propiedad intelectual sobre medicamentos o semillas.

El establecimiento en el proyecto de ley de la figura del derecho irrenunciable derivado de citar textos en internet va a afectar también, sin excepción, a todos los creadores y generadores de producción cultural, artística, científica, técnica y docente, a los cuales se les va a impedir renunciar voluntariamente a este derecho. Y quiero remarcar este hecho porque es realmente grave. Se impide la renuncia voluntaria a este derecho, y esto supone hacer ineficaces en la práctica las licencias Creative Commons, que tienen un uso muy extendido sobre todo en ámbitos universitarios y en aquellos relacionados con la nueva economía. Estas licencias, que ofrecen en la actualidad cobertura jurídica a los derechos de autor de una parte muy significativa de los contenidos en internet, quedarían sin valor práctico ante la imposición del copyright sobre el copyleft, en contra del criterio y la decisión de los propios autores. Ello va en contra de los derechos e intereses colectivos que promueve la socialización del conocimiento, y solo tiene la virtualidad de favorecer la recaudación de derechos por parte de unos pocos que, además, no son los titulares de la mayoría de las obras de creación que generan dichos derechos.

Otro de los elementos negativos de este proyecto es la amenaza que supone el derecho de cita, que está en la base del ejercicio de la profesión periodística. Por otro lado, la criminalización de los enlaces genera inseguridad jurídica en el amplio espectro de los blog y otros usuarios de la red, aparte de que supone negar la asistencia a la difusión del conocimiento en internet basada en la tríada: compartir, enlazar y difundir a través de la web. Ahora bien, desde la responsabilidad de un Gobierno que tiene que estar comprometido con el progreso científico y el desarrollo universitario es incomprensible la aprobación de este proyecto de ley, cuya entrada en vigor supone una tasa adicional para el conocimiento.

Con esta modificación legal las universidades deberán pagar por los contenidos acogidos a licencias de creative commons que los profesores publican para sus alumnos un canon de 5 euros por alumno, recaudado en régimen de monopolio por la entidad de gestión de derechos Cedro, que representa tan solo a alrededor del 20% de los creadores universitarios. Esto, señorías, es atentar contra el dominio público, el procomún y la aportación de la comunidad universitaria al bien común. Y no estamos hablando de entelequias o generación del conocimiento de manera abstracta. Hay que hacer una reflexión de que hay múltiples ejemplos y casos concretos, por ejemplo, en el mundo de las nuevas tecnologías y la electrónica, al margen del resto de situaciones que ya he explicado anteriormente, pero que quiero citar aquí expresamente como ejemplos de esta nueva realidad; proyectos que son una realidad, como podría ser, ciñéndonos al hard, la placa Arduino, el ordenador de bajo coste Raspberry Pi y todos los prototipados y productos finales derivados de ellos, como —por poner solo un ejemplo— múltiples productos destinados a la impresión en tres dimensiones. Estos podrían no haber sido posibles con mentalidades y planteamientos que subyacen tras este y otros proyectos de ley. O el WordPress, Linux y un larguísimo etcétera en la parte de soft, que son realidades ya existentes y que no son contempladas por proyectos legislativos como este. Es, pues, un nuevo ejemplo de la dificultad de algunos partidos que gestionan diferentes instituciones de adaptarse a los nuevos tiempos que configuran las nuevas realidades ya existentes en la actualidad.

Asimismo este proyecto de ley no tiene en cuenta algo importante y en lo que precisamente inciden nuestras enmiendas, y es la existencia de un movimiento cada vez más potente bajo el lema de la necesidad de socializar el conocimiento. Es decir, sobre el conocimiento recae una hipoteca social y hay que procurar que esté al servicio de toda la sociedad, y con este proyecto de ley este movimiento no se reconoce, pues está más centrado en el copyright que en el copyleft. Nuestras enmiendas subrayan esa necesidad de que se aborde desde la legislación algo que pertenece, no ya al futuro, sino al presente, pero que tendrá todavía mucha más importancia en el futuro.

Y termino yendo al final de mi intervención con una idea muy clara. Esta ley impide a Euskal Herria el derecho a decidir su propio modelo. Con esta ley, no vamos a poder promover la socialización del conocimiento en mi país, va a impedir el progreso económico y social por las vías de la nueva economía, de la sociedad de la información y del conocimiento. Con esta ley, se está proponiendo un modelo que es claramente ajeno a Euskal Herria y lesivo para los intereses de la ciudadanía vasca, que no concibe que la cultura, la creación y producción intelectual artística y científica, tenga que ser necesariamente objeto de transacción para ser comprada o vendida, sino que también puede ser una aportación que sus creadores hacen al conjunto de la sociedad para el beneficio común y para que forme parte de la entidad colectiva de nuestro pueblo.

Por todo, ello presentamos este veto.

Mila esker. Muchas gracias.

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