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Sep 30

“En EH su constitución no fue respaldada y la soberanía nacional recae en el pueblo vasco” Interpelación a Montoro: Exposición y Réplica

INTERPELACIÓN SOBRE LA POLÍTICA QUE VA A LLEVAR A CABO EL GOBIERNO, EN LO QUE QUEDA DE MANDATO, EN RELACIÓN CON LAS DEMANDAS DE EJERCICIO EFECTIVO DEL DERECHO A DECIDIR EXPRESADAS A LO LARGO DE ESTA LEGISLATURA.

(Núm. exp. 670/000206)

AUTOR: ALBERTO UNAMUNZAGA OSORO (GPMX)

            El señor vicepresidente da lectura al punto 4.2.

            El señor PRESIDENTE: Para exponer la interpelación, tiene la palabra el senador interpelante.

            El señor UNAMUNZAGA OSORO: Muchas gracias, señor presidente.

            Señorías, señor ministro, pocas veces un tema traído a debate está tan mediatizado por los mensajes que se lanzan a través de los medios de comunicación y pocas veces podemos resumir la situación actual en dos frases que pueden servir de resumen de todos y cada uno de los mensajes que su Gobierno ha lanzado en torno al derecho a decidir.

            Ustedes proclaman a los cuatro vientos las leyes existentes en el Estado e impiden que una comunidad autónoma ejerza su derecho a decidir. Lo repiten y lo repiten hasta la extenuación, pero luego vienen y afirman, llegado el caso, como suele ocurrir en estos momentos: vamos a cambiar las leyes para impedir el ejercicio del derecho a decidir. Este es el resumen de la situación que se da en estos momentos y ante la cual poco se puede añadir, salvo que lo que se quiera es intentar poner puertas al campo, que es un buen resumen de cómo ha transcurrido toda la legislatura en esta cuestión. Porque, aunque no lo digan, realmente saben lo que hay. No hay más que ver qué es lo que ha ocurrido a lo largo de la campaña electoral en Cataluña. Están ante una situación imparable y lo único que pueden hacer es retrasarla en el tiempo.

No se ha hablado de que es imposible para Cataluña ejercer su derecho a decidir y lograr su independencia. Lo que realmente se ha estado haciendo todos estos meses por su parte y durante la campaña electoral es poner supuestos posibles escenarios apocalípticos de qué es lo que pasaría si se conformase un Estado catalán independiente. Evidentemente, lo que han confirmado con sus acciones, que es lo que cuenta y no lo que se verbaliza, es algo que hemos defendido algunos desde el principio: todo es posible si cuenta con el respaldo de la ciudadanía; que el ejercicio del derecho a decidir por parte de las naciones que conforman el Estado es posible si la ciudadanía de estas naciones así lo quiere. Y es que el desarrollo de la legislatura y el comportamiento del Gobierno no podrían haber sido más clarificadores en este aspecto.

            Al inicio de la legislatura –lo he dicho varias veces, pero lo quiero volver a repetir−, el Estado se encontraba ante diferentes situaciones que requerían una respuesta urgente de su Gobierno. Entre otras, quiero destacar cuatro: la crisis económica, la corrupción estructural existente en el Estado, principalmente focalizada en su partido, la articulación del derecho a decidir en Euskal Herria y Cataluña y la definitiva resolución el conflicto en Euskal Herria.

Ante estos retos, y centrándome en el tercero de ellos puesto que de los anteriores ya hemos hablado de sobra a lo largo de esta legislatura, les tengo que decir que van a pasar a la historia como el Gobierno de la incapacidad, como el Gobierno de los tecnócratas y no el Gobierno de los políticos. Van a pasar a la historia como el Gobierno del no, en una palabra. El Gobierno incapaz de pactar, de acordar; incapaz de tomar en consideración nada que no sea su propio punto de vista. Van a pasar a la historia como el Gobierno que no ha actuado frente a la corrupción; el Gobierno que, por la puerta de atrás, ha realizado una abdicación exprés para lograr que perviva un sistema que no ha sido legitimado ni votado. El Gobierno que no quiere dar la voz, la palabra y la decisión a la ciudadanía para decidir sobre los temas que le afectan. En definitiva, el Gobierno que tiene miedo en saber lo que quieren los ciudadanos. Y este Gobierno también va a pasar a la historia como el Gobierno de la recentralización, y es que su Gobierno en este tema ha sido radical, atrincherándose en el angosto marco jurídico político surgido tras el franquismo que se desarrolló, por cierto, sin que se produjese una ruptura democrática con el régimen de la dictadura.

            Teniendo esto como base y en lo que toca a mi país, Euskal Herria, y frente a las demandas de profundización en la democracia por los vascos y vascas, una vez más, de este Gobierno solo hemos obtenido lo que hemos obtenido hasta ahora de los anteriores: negación y respuestas restrictivas. Como ejemplo le quiero citar que no solo es que no hayamos complementado después de 35 años de su entrada en vigor la transferencia de competencias al ya más que agotado Estatuto de Autonomía de Araba, Vizcaya, Guipúzcoa, sino que las existentes las han laminado, recortado y cepillado todavía más de lo que ya lo estaban −por cierto, le quiero recordar que teóricamente estamos ante una ley orgánica de obligado cumplimiento−. Y qué decir de Nafarroa, con el régimen foral que fue impuesto en su momento sin tan siquiera preguntar a la ciudadanía.

            Pero esto a ustedes no les importa. En el anterior Pleno celebrado en esta Cámara usted mismo afirmó que era un defensor convencido del Estatuto de Autonomía vasco y del régimen foral navarro, lo repitió hasta la saciedad en la interpelación; sin embargo, aunque son tan defensores, siguen sin completarlo en su totalidad, y lo que es aún más clarificador, no tienen la más mínima intención de hacerlo. Entonces, ¿con qué legitimidad nos vienen con estas afirmaciones en estos momentos cuando están pendientes de cumplimiento tantas y tantas transferencias? Después de 40 años de incumplimientos reiterados, de recortes continuos, de competencias por la puerta de atrás, que no van a cumplir con lo pactado, nos vienen ahora con esto, con una defensa de leyes orgánicas que no son capaces siquiera de cumplir. Y lo que es peor, ¿cómo se atreven a pedir al resto que cumplamos con no sé qué pactos mientras ustedes no cumplen absolutamente con nada?

            Hemos de ir a la base, al meollo de esta cuestión, y la clave y la base de todo esto es el propio sistema sustentado por la Constitución. La base es no haberse realizado una ruptura democrática con el régimen del dictador genocida Francisco Franco; una Constitución que fue elaborada como un páramo de trágala, en un todo y común lo tomas o lo dejas, en torno a una formulación a la que hoy en día se intenta poner la máxima de que todo lo que no está recogido en ellas se coloca automáticamente fuera de la democracia. Y esta afirmación que ustedes repiten una y otra vez es simplemente una barbaridad y es una gran mentira. Una mentira que queda desmontada por la propia manera en la que fue redactada, con emisarios de los poderes del régimen fascista, que mandaban sobres a su redactores con artículos a incluir, sí o sí, en la misma, como son, oh casualidad, los relacionados con la unidad del Estado. Y una barbaridad, que en el caso de mi país queda demostrada con datos: un 53,43% se abstuvo activamente o votó en blanco en el referéndum sobre la Constitución en Euskal Herria sur, en tanto que un 10,93% votó en contra y un 0,71% expresó un voto nulo; es decir, más de un 65% de la población con derecho a voto en aquellos momentos en Araba, Vizcaya, Guipúzcoa y Nafarroa no respaldó su Constitución. Y ante esta realidad se nos dice que estamos obligados por textos que en mi país no fueron respaldados por la mayoría de la población; se quiere hacer creer y convencer que estos textos son los que imposibilitan el ejercicio del derecho a decidir de Euskal Herria porque contienen unos preceptos que hablan sobre la unidad indivisible de la nación española; nos intentan coaccionar con textos que no hemos respaldado y que además fueron desarrollados en el contexto de una mal llamada transición en la que no se pudo debatir con libertad sobre todo, en la que no se pudo dar la palabra a la ciudadanía vasca para que escogiese libremente sobre su futuro y su forma de autoorganización, en la que no se pudieron poner y proponer diferentes opciones sobre la mesa.

            Es por todo ello por lo que reafirmamos una vez más en esta tribuna que este sistema no es el nuestro y que es un sistema que está maquillado con una apariencia formal de ser un sistema plenamente democrático. Y no es que solo en Euskal Herria su Constitución no contara con el refrendo mayoritario sino que quiero recordarle que han pasado 40 años, quiero recordarle que la mayor parte de la ciudadanía vasca actual no tuvimos la oportunidad de expresar nuestra postura con relación a este texto, un texto que ahora se intenta vender que es inmutable, que es atemporal, que es perfecto y eterno, a pesar de no haber sido respaldado por la mayoría de la población de mi país. Y esta es simplemente una postura que ustedes defienden que no se sostiene por ningún lado.

            Sin embargo, vemos cómo entienden ustedes la labor legislativa y la política en general, y cómo la han aplicado en esta legislatura. Y voy a poner dos ejemplos: uno sería la aplicación de la legislación y la justicia ad hoc, todo un clásico ya en el parlamentarismo del Estado español, concretamente con los últimos ejemplos, la modificación de la Ley del Tribunal Constitucional y la actuación judicial contra el president Mas, Joana Ortega e Irene Rigau, a los cuales queremos hacer llegar todo nuestro respaldo y compromiso para con ellos; una actuación judicial por poner urnas y posibilitar que la ciudadanía exprese su opinión, este es el Estado en su máxima expresión, cómo realmente entiende la democracia este Gobierno. Y la modificación de la Ley del Tribunal Constitucional, otra que nos hemos encontrado, sobre cómo la utilización de la mayoría absoluta por parte del Partido Popular a lo largo de esta legislatura ha ido desvirtuando el proceso legislativo, hurtando el debate político, y difuminando la pluralidad política sobre la que se debería sustentar un sistema si fuese plenamente democrático.

            Pero este no es, ni mucho menos, el único ejemplo de la labor política del Estado, la elaboración de leyes ad hoc y la utilización de la justicia: la ilegalización de partidos políticos; los ataques a la libertad de expresión, materializados en el cierre de radios y periódicos; la aplicación de la dispersión en la política penitenciaria, con el consiguiente sufrimiento añadido a las familias de los presos; la Ley mordaza; la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico, la LOAPA, para intentar anular los deseos de autogobierno de las naciones históricas de Cataluña, Euskal Herria y Galicia, por medio del café para todos; el incumplimiento de leyes orgánicas como Estatuto de Autonomía de la Comunidad Autónoma Vasca; el encarcelamiento de personas por el mero hecho de hacer política; la imputación de personas por la Audiencia Nacional por meros delitos de opinión; los continuos recursos al Tribunal Constitucional cuando se aprueban leyes que no son de su agrado, y un largo etcétera. Y esto es lo que, por sus actos, entiende el Estado como labor política.

            Amaiur, Euskal Herria Bildu, ante este inmovilismo, ante esta forma de malentender la política, en nuestra opinión, apostamos por dar la palabra a la sociedad vasca, apostamos por empoderarla, apostamos por profundizar en la democracia articulando el derecho a decidir y planteando como propuesta, en nuestro caso, la constitución de la primera república vasca, frente a lo que nos supone permanecer en este régimen, frente a lo que supone jugar en campo de juego ajeno, con reglas ajenas y con árbitro casero. Lo que proponemos es la apertura de un proceso constituyente en nuestro país. Frente a su postura, proponemos consultar a la sociedad sobre el conjunto de los asuntos, no filtrando y señalando de antemano cuáles son sobre los que pueden decidir, como hacen ustedes. Lo que vamos a hacer es empoderar a la sociedad preguntando algo tan simple como profundizar la democracia, algo que debería ser sencillo respaldar por cualquiera que se considere democrático.

            Como conclusión, les diré que nos encontramos con que lo que han intentado y siguen intentando desesperadamente es aplicar un veto al derecho a decidir, y aparte de intentar aplicarlo, intentan perpetuarlo, pero lo hacen a sabiendas y sabiendo que es imposible. En este asunto les quiero decir que en Euskal Herria hemos tomado muy buena nota de estos últimos cuarenta años pero también de los últimos cuatro, y nosotros ya hemos puesto en marcha un proceso para constituir sociedad −es decir, lograr justicia social− y para construir país −es decir, articular el derecho a decidir de Euskal Herria−, y lo vamos a desarrollar de la mano de la sociedad vasca sobre la que realmente reside la soberanía nacional del pueblo vasco, la propia sociedad vasca y no sobre ninguna otra.

            Mila esker. Muchas gracias.

            El señor VICEPRESIDENTE (Lucas Giménez): Muchas gracias, señoría.

            Para contestar la interpelación en nombre del Gobierno, tiene la palabra el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas.

            El señor MINISTRO DE HACIENDA Y ADMINISTRACIONES PÚBLICAS (Montoro Romero): Gracias, señor presidente.

            Señorías, llegamos al final del control al gobierno y su señoría plantea, una vez más en esta Cámara, el llamado derecho a decidir y cuál es la posición del Gobierno al respecto.

            El derecho a decidir lo ejercemos en España en virtud de la Constitución, es lo que hacen todas las sociedades, todos los pueblos demócratas del mundo. ¿Ustedes conocen algún pueblo demócrata que no tenga una ley fundamental, una ley que defina los contenidos de lo que es la decisión de los ciudadanos? Pregunta su señoría: ¿cuál es la postura del Gobierno sobre el derecho a decidir? La postura del Gobierno es que es gobierno porque los españoles han ejercido el derecho a decidir, igual que una parte de los españoles, ejerciendo su derecho a decidir, han decidido que usted les represente en esta Cámara, en el Senado de España. Eso es el derecho a decidir, eso es la democracia. Esas son las reglas fundamentales del derecho a decidir, de la democracia, que definen nuestra Constitución. En la soberanía del pueblo radica la potestad última, de todos, del ejercicio del Gobierno y de la representación democrática en las Cámaras, y en una democracia representativa lo que hacemos en unas elecciones es una delegación de confianza, es decir, los ciudadanos van a votar. A usted le han votado en las últimas elecciones generales, en noviembre del año 2012, y a mí también me han votado para estar presente en estas Cámaras, en el Parlamento de España y de ese Parlamento, del Congreso de los Diputados, nace el gobierno de España, allí es donde se elige al señor presidente del Gobierno, que es el que ofrece al Parlamento la constitución de su gobierno. Eso es la democracia representativa, eso es la democracia que funciona en todos los países demócratas del mundo. ¿O es capaz, señoría, de decirme un solo país que sea diferente? A lo mejor en su concepto de derecho a decidir hay otro concepto de democracia. Interesante discusión.

            Le voy a recordar a su señoría que usted representa a un grupo político que ha negado que haya democracia en España, que eso que llama conflicto lo que realmente ha amparado es el terrorismo. Eso es lo que hemos hecho en este país. (Aplausos). Por eso, por justificar ese terrorismo, negando que exista la democracia en España, hemos tenido que padecer largas décadas de terrorismo. ¿Eso es derecho a decidir? ¿Eso es el reconocimiento de un conflicto, como ustedes llaman? ¿Ustedes niegan que exista democracia en España? Sí, pues no sé qué hacen sentados ahí, la verdad. Me parece fascinante que lleguen al final de la legislatura planteándose esta cuestión. Le voy a recordar que otros representantes de partidos políticos, de los que ustedes son herederos, tomaban las actas y renunciaban a la presencia y a la participación, pero ustedes no, ustedes están en una supuesta homologación de las reglas de la democracia y vienen a cuestionar el derecho a decidir, que es exactamente el que ejercen todos los ciudadanos, toda la soberanía nacional, toda la soberanía del pueblo español, toda la soberanía del pueblo vasco.

            ¿Cómo puede decir que los vascos no votan? ¿Lo dice en serio? ¿Usted dice que en Euskadi no hay democracia? En fin, estamos en el año 2015, señoría, y estos debates podrían ser intelectuales, interesantes, pero reconózcame que no ha sido interesante la historia de quienes han defendido durante décadas que en España no había democracia y que había que ir, igual que se iba contra un régimen como el de Franco, contra el sistema de democracia que ampara la Constitución de 1978. Eso es lo que ha ocurrido en nuestro país y eso ha dado amparo, insisto, a unas posiciones que decían que eran políticas, pero que no era más que la negación de una evidencia, que España es una democracia, una democracia homologada en un club de democracias que se llama Unión Europea y una democracia plena, con división de poderes, donde no hay leyes inmutables.

            ¿Quién dice, como ha dicho su señoría, que la Constitución como ley suprema no es cambiable? Claro que es cambiable, claro que tienen sus propios procedimientos para cambiar esa Constitución, claro que tienen esos procedimientos. Al final de la anterior legislatura modificamos el artículo 135 de la Constitución. ¡Cómo no vamos poder modificar la Constitución! Por supuesto que se puede defender una modificación de la Constitución. ¿Quién dice que no se puede defender? Desde luego el Gobierno no lo dice, eso lo dicen ustedes. Propongan un cambio de la Constitución, elijan la vía democrática y propónganlo. Otra cosa es que su señoría represente a una minoría, ese es otro problema. Vivimos en unas sociedades donde el derecho a decidir, insisto, reside en la soberanía del pueblo en todo momento. En esta Cámara o en el Congreso de los Diputados no reside, reside en todo momento en la soberanía del pueblo y es por el sistema de delegación por el que anos articulamos en democracia representativa, democracia de depósito de confianza cuando ejercemos el derecho a voto. Y a partir de ahí, señoría, sí ha funcionado la Constitución en Euskadi y obviamente en Navarra, y lo ha hecho tan plenamente como para desarrollar una figura como la de las haciendas forales, unas figuras como el convenio económico y el concierto navarro, figuras que este Gobierno no solo ha amparado sino que ha desarrollado, que es lo que a usted, no sé por qué, le chirría, pero a mí en absoluto. Ya se lo expliqué, como usted mismo ha recordado, el anterior Gobierno del Partido Popular, con una mayoría absoluta como la que hoy tiene en esta Cámara, aprobó la mejor ley de concierto económico de su historia, ¿o no es verdad? ¿No es verdad eso? ¿No es verdad que acabamos de aprobar ahora la Ley de amejoramiento del Fuero navarro para clarificar elementos de ese convenio, para que no se vuelvan a repetir situaciones como la que se ha producido en Navarra, la confusión entre la Hacienda foral y la Hacienda del Estado en los ingresos del IVA de importantes empresas residenciadas en Navarra? ¿Eso no es verdad? ¿Y no es verdad que en esta legislatura hemos aprobado también la extensión del convenio económico, con Bildu gobernando en Guipúzcoa, en esa Hacienda foral? ¿No es verdad? ¿No ha habido acuerdos en esta legislatura? Lo que pasa es que usted no se acuerda más que de lo que le conviene. Suba a esta tribuna y diga si todo lo que yo he afirmado es cierto o no es cierto. Ha ocurrido en esta legislatura con un Gobierno del PNV y, por supuesto, que ha ensamblado a las diputaciones forales, a las tres diputaciones forales vascas, en esta legislatura para desarrollar el convenio, ¿o no ha sido así? ¿No ha ocurrido tampoco? Una cosa es que estemos al final de la legislatura y otra cosa es que hagamos falsos balances de la misma.

            Después, recentralización de competencias. ¿Me quiere decir qué competencia hemos recentralizado?, porque todavía no me he enterado. Si tuviera la amabilidad de citarme una, a lo mejor podría tomar buena nota e incluso podría ofrecer una rectificación, pero es que no me he enterado y mire que hemos debatido este tema hasta la saciedad, recentralización, han recentralizado, dicen unos, dicen aquellos, en eso no ha sido original, ha participado con otros grupos políticos de esta Cámara. Pero yo le rogaría a su señoría que me dijera una, una, una competencia, una sola que hayamos recentralizado. Usted se confunde, para salir de la crisis económica hemos hecho uso de regulación básica del Estado, de una manera como no se había hecho antes en nuestra democracia, porque teníamos que coordinar la acción de las políticas económicas del conjunto de España y de nuestras comunidades autónomas, por supuesto de las haciendas forales y también obviamente de los regímenes económico−fiscales de Canarias, Ceuta y Melilla; eso es lo que hemos hecho, pero a partir de ahí el Gobierno no tiene ningún interés en insistir y en profundizar en el uso de esa regulación básica. A medida que nos vamos acercando al objetivo de equilibrio presupuestario, se vuelven a abrir los márgenes para que cada administración tome sus propias decisiones, como corresponde a la pluralidad del Estado de las autonomías de España.

            Por eso, señoría, lo que me parece más inaceptable es que haya llegado a decir que en España no hay libertad. Usted confunde la aplicación de la ley con su interpretación personal de lo que son los márgenes de la libertad, eso es lo que hace, porque en ningún país civilizado del mundo se permitiría que una parte minoritaria, respetable, por supuesto, como todas las minorías, muy respetable, decidiera por el conjunto. La soberanía nacional no se trocea, no se trocea. Ustedes pretenden una reforma de la Constitución para amparar la división de España. Es un planteamiento legítimo, pero hay que preguntárselo al conjunto de los españoles, incluyendo a los vascos y a los navarros, hay que preguntarles si es eso lo que desean ¿o no es ese el ejercicio del derecho a decidir por todos, que es el que ampara nuestra Constitución y nuestro sistema de libertades? ¿No es eso?

            No, no es eso, usted lo tiene decidido de antemano, como queriendo decir: ministro, no me estropee mi argumentación porque realmente la tengo más que consagrada. Parece que usted quiere decir: voy a repetir los mismos tópicos, y está usted en su derecho de hacerlo, pero no confunda los tópicos con el falseamiento de la realidad, con lo que ha ocurrido en esta legislatura, en la que no ha habido ningún proceso recentralizador. El ejercicio de las haciendas forales ha sido pleno. No confunda lo que fueron planteamientos de determinados parlamentos autonómicos que no coinciden con nuestra legislación básica. Por tanto, el Gobierno tiene que utilizar el recurso de inconstitucionalidad, es decir, planteárselo al Tribunal Constitucional para que decida si, efectivamente, la forma de entender del Gobierno es correcta, es adecuada o no a la Constitución. Son las reglas de la democracia. E insisto, son las reglas de la democracia en todos los lugares del mundo. Son ustedes los que quieren reducir esa democracia, son ustedes los que quieren simplificarla hasta vaciar sus contenidos. Y a partir de ello, yo le rogaría al senador que explicara exactamente qué ejercicio de la libertad es el que a usted le impide hoy ejercer de senador de las Cortes Generales de España, en qué ejercicio ve usted limitada su acción. Otra cosa –insisto en ello− es que a su acción política no le convenga, no le convenga que exista ese margen y ese grado de libertad. Eso es otra cosa. Pero no saque simplificaciones absurdas diciendo que el Gobierno se ha dedicado a hacer lo que no se ha dedicado a hacer. El Gobierno ha empeñado toda la legislatura en superar la crisis económica. La crisis económica estaba en el País Vasco y en Navarra, y esa crisis económica se está superando gracias a la sociedad vasca, a la sociedad navarra y al conjunto de la sociedad española. Y se está superando porque estamos aprobando unas políticas económicas y porque estamos haciendo un ejercicio de coordinación de las políticas que hace todavía más sustancial, más positivo el Estado de las autonomías de España.

            Recuerde, senador, que a comienzos de la legislatura el gran problema, la gran sombra que se proyectaba sobre España era si el Estado de las autonomías era viable, era fiable y era confiable. Pues ahora, al final de la legislatura podemos decir que, efectivamente, al Estado de las autonomías de España no le pasa nada y puede ser un motor para favorecer el crecimiento económico, la creación de empleo y sustentar el Estado del bienestar.

            Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos).

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