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jun 26

“En Euskal Herria hemos tomado muy buena nota de estos últimos cuatro años del Gobierno del PP, pero también de los últimos cuarenta”

Intervención en la moción presentada por el PNV en el Senado “por la que se insta al Gobierno a la adopción de determinadas medidas tendentes a la recuperación del diálogo y a la búsqueda de consenso con las instituciones de la Comunidad Autónoma del País Vasco”

El señor UNAMUNZAGA OSORO: Muchas gracias, señor presidente.

            Estamos debatiendo una iniciativa que ya en su origen es una iniciativa de mínimos y que, con la aceptación de las enmiendas, se ha visto todavía más descafeinada de lo que ya lo estaba -y digo más-, siendo el texto resultante claramente insuficiente o incluso inapropiado para nosotros en alguno de sus puntos. Pero sí trata de fondo un tema clave recogido no por la literalidad de la moción, sino porque estamos debatiendo un texto que en esencia supone realizar un balance de una legislatura que está casi concluida y aborda fundamentalmente un tema de fondo: el respeto a la voluntad de la ciudadanía vasca. Señorías, ese es el tema, y no otro, sobre el que estamos debatiendo realmente: el respeto a la voluntad de la ciudadanía vasca.

            Es por todo ello por lo que en esta intervención no nos podemos circunscribir únicamente a los hechos puntuales enumerados por el grupo jeltzale en el texto de la moción y que son solo la punta del iceberg del tema que estamos tratando. Es decir, son algunos de los síntomas, pero no son la cuestión principal que existe en mi país. Visto lo visto en estos cuatro años, podemos afirmar que su Gobierno va a pasar a los libros de historia por múltiples motivos y, entre otros, quiero destacar que va a pasar a los libros de historia como el Gobierno de la recentralización. Que va a pasar a la historia como el Gobierno que solo ha generado retrocesos a todos los niveles sin ningún avance. Que va a pasar a la historia como el Gobierno que ha dejado pasar una oportunidad histórica para la definitiva resolución del conflicto político en mi país -estamos en la misma casilla de salida en la que estábamos hace cuatro años-. Que va a pasar a la historia porque ha hecho todo un alarde de lo que supone aplicar recetas que no aportan nada en positivo, recetas viejas que, por lo visto, son las únicas que conocen y que se han mostrado inútiles para encarar el futuro en una mejor situación. Que va a pasar a la historia como el Gobierno que parece que lleva la involución en su ADN a la hora de aplicar cualquier tipo de política. Que va a pasar a la historia como una mera delegación y como el brazo ejecutor de las políticas que han sido marcadas por la troika, de las políticas que han sido marcadas por los mercados y de las políticas que han sido marcadas por las grandes multinacionales. Que va a pasar a la historia como el Gobierno que ha aprovechado esta situación de crisis económica para proceder a realizar un profundo cambio del propio sistema económico, político y social a todos los niveles y, en muchas ocasiones, por la puerta de atrás o de manera camuflada. Que va a pasar a la historia por realizar y seguir realizando un recorte sistemático de derechos y libertades de la ciudadanía, al tiempo que ha procedido y sigue procediendo a aplicar recetas del pasado que lo que demuestran es que ustedes aseguran las libertades de una única manera: suprimiéndolas. Que va a pasar a la historia como el Gobierno del no, el Gobierno incapaz de pactar, de acordar, de ver o tomar en consideración nada que no sea su propio punto de vista. Que va a pasar a la historia como el Gobierno que no ha actuado frente a la corrupción, como el Gobierno que por la puerta de atrás ha realizado una abdicación exprés para lograr que perviva un sistema que no ha sido ni legitimado ni votado. Que va a pasar a la historia como el Gobierno que no quiere dar la voz, la palabra y la decisión a la ciudadanía para decidir sobre los temas que le afectan. En definitiva, que va a pasar a la historia como el Gobierno que tiene miedo de saber lo que los ciudadanos quieren. Con todo lo anterior como base y en lo que toca a mi país, a Euskal Herria, va a pasar a la historia como un Gobierno radical en el tema que nos ocupa en estos momentos: en la recentralización del Estado y en la negación de los derechos de nuestro pueblo, del pueblo vasco.

            La única realidad es que a lo largo de estos cuatro años lo único que han hecho ha sido atrincherarse en el angosto marco jurídico−político surgido tras el franquismo -desarrollado, por cierto, sin que se produjese una ruptura democrática con el régimen de la Dictadura-.

            Durante estos cuatro años hemos sido testigos de cómo, frente a las demandas de profundización en la democracia realizadas por vascos y vascas, una vez más, solo hemos obtenido de este Gobierno lo que hemos obtenido hasta ahora: negación y respuestas restrictivas.

            Les quiero recordar una vez más que en lo relativo a la comunidad autónoma vasca no solo es que no hayamos completado después de 35 años de su entrada en vigor la transferencia de competencias del ya más que agotado Estatuto de Autonomía de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, sino que han laminado, recortado y cepillado las existentes todavía más de lo que lo estaban. Y, por cierto, les recuerdo una vez más que el estatuto de autonomía es teóricamente una ley orgánica de obligado cumplimiento. Y qué decir de Nafarroa, con el régimen foral que le fue impuesto en su momento sin tan siquiera preguntarle a la ciudadanía.

            A lo largo de esta legislatura −tal y como ya hemos denunciado en reiteradas ocasiones desde esta misma tribuna−, Navarra ha sufrido con especial saña y con toda crudeza los efectos de la maquinaria que ha sido puesta en marcha una y otra vez por el Gobierno del Estado. Es por ello que todo lo referido a la comunidad autónoma vasca en este texto es también aplicable a Nafarroa. Asimismo, volvemos a exigir una vez más en esta Cámara que -entre otras medidas a adoptar, pero siendo esta una de las prioritarias- se proceda a retirar de manera inmediata todos los recursos presentados por su Gobierno contra los acuerdos adoptados por el legítimo Parlamento de Navarra.

            En definitiva, señorías, estamos asistiendo a los últimos coletazos de un Gobierno que ha preferido uniformidad sobre diversidad; de un Gobierno que ha preferido la negación frente al derecho a decidir que asiste a las naciones que estamos dentro del Estado español; de un Gobierno que, con su acción legislativa, ha intentado implantar un sistema neoliberal radical de manual en todo lo relativo a la economía y al modelo social; un Gobierno, en definitiva, que se sitúa en el siglo XXI, un Gobierno que, en vez de profundizar en la democracia, no es capaz de ver más allá de la concepción nacional española del siglo XIX, la concepción del imperio.

            Para concluir, quiero decirles que en Euskal Herria sí hemos tomado muy buena nota de estos últimos cuatro años, pero también de los últimos cuarenta, y por ello hemos puesto en marcha un proceso para construir sociedad –es decir, lograr la justicia social- y para construir país -es decir, para articular el derecho a decidir de Euskal Herria-, y lo vamos a desarrollar de la mano de la sociedad vasca.

            Mila esker. Muchas gracias.

            El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Unamunzaga.

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