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sep 25

Mi intervención en la moción del PNV sobre el TAV

Miren, para fijar nuestro posicionamiento ante esta moción, vamos a hacer un análisis de oportunidad de 5 elementos que deben ser claves a la hora de emitir un posicionamiento en relación a esta macro infraestructura:

1.- La importancia económica creciente del conocimiento y la decreciente del transporte en el conjunto de los gastos de la actividad empresarial.

2.- El que la terca realidad desmonta la afirmación falsa de que la dotación creciente de infraestructuras de transporte es algo positivo.

3.- La necesidad de justificar muy mucho, y sobre todo cuando estamos hablando de estas cantidades, las inversiones en infraestructuras del transporte, así como tener muy clara su Justificación social, política y ambiental en función de la rentabilidad social y económica.

Junto con ello nos encontramos con la necesidad de realizar análisis exhaustivo de su coste-beneficio. Este análisis no se ha realizado en este caso.

4.- El que Históricamente los grandes proyectos de infraestructuras basados en intuiciones rarísimamente tienen el impacto previsto.

5.- La constatación de que una vez que los proyectos se han ejecutado, su puesta en marcha NO significa acierto en la decisión. Hemos de  compararlo con alternativas y observar lo que está sucediendo HOY día con los aeropuertos y autopistas, por ejemplo, en nuestro vecino más cercano: España.

 

Tomando en consideración lo anterior sí que les anuncio que vamos a expresar nuestra postura contraria a esta moción, sustentando nuestro posicionamiento en tres pilares:

 

Un pilar medioambiental: Tenemos que poner los intereses tanto de Euskal Herria como de la Unión Europea en el mismo nivel. Y en este tema es evidente que estamos en una situación de inferioridad.

 

Es decir, nosotros somos los que vivimos en nuestra tierra y somos los que vamos a soportar los evidentes perjuicios de impacto medioambiental.

Europa pone un insignificante presupuesto (ya que es una parte mínima del total) y las ventajas que pretende con el corredor París/Lisboa no están garantizadas (debido a la interrupción del corredor al norte del Bidasoa y al sur de Miranda) y sin embargo nosotros sufrimos un irreversible impacto ambiental, y encima sin que nuestras necesidades de movilidad interna se satisfagan.

 

Como representantes de la ciudadanía vasca, tenemos que priorizar el poner por delante de toda decisión nuestra visión y capacidad de gestión de uno de los bienes más importantes que tenemos, que no es otro que nuestro propio territorio. No sólo a corto, si no a medio y a largo plazo.

 

Un segundo pilar, el económico: Un coste económico reflejado en los presupuestos desde el acuerdo alcanzado 2006, con el objetivo de terminarlo el 2016, nos conlleva el tener una astronómica cantidad económica comprometida y con una persistente duda que sobrevuela todo este proceso ¿Para qué realizar esta infraestructura?

A nuestro entender Euskal Herria tiene en estos momentos otras necesidades mucho más importantes y urgentes que el dedicar semejante cantidad económica al proyecto del tren de alta velocidad. Estamos ante una cuestión de prioridades en el gasto. Ante una cuestión capital cual es el tipo de política pública que vamos a llevar adelante para hacer frente a esta crisis sistémica.

Y desde luego nosotros tenemos claro que las medidas políticas necesarias no pasan por repetir los mismos errores del pasado.

No pasan por los macroproyectos faraónicos, que han tenido como resultado a nivel estatal, como es ya conocido, aeropuertos sin aviones, o a nuestro nivel nacional palacios de exposiciones multifuncionales en números rojos, macroinfraestructuras para el tráfico rodado que han generado la quiebra de la empresa adjudicataria o que han creado tal tensión económica en las administraciones que las han desarrollado que impiden a las instituciones en estos momentos disponer de más recursos para combatir la actual situación de crisis.

 

Es decir, estos proyectos nos han endeudado, nos han condicionado a medio plazo. No podemos repetir estos errores. Y frente a esto ¿Qué están haciendo? Pues una huida ciega hacia adelante. Una huida ciega sin pararse a reflexionar, a mirar y a analizar la realidad.

 

Y miren, hay un elemento que no por menos que evidente no deja de sorprenderme en esta huida y en todo este proceso. Acaban de presentar delante de toda la sociedad de la Comunidad autónoma vasca un pacto con el Partido Socialista vendido como no menos que la panacea para todos los males y que contempla todas las claves y las líneas estratégicas a seguir y que ustedes entienden como imprescindibles.

Pues bien, si realmente se lo creen, ¿Cómo me pueden explicar que no le dediquen al tren de alta velocidad ni la más mínima mención?

Repito, ni la más mínima mención.

Entonces, ¿Por qué, si ustedes como los hechos lo demuestran, no considerándolo ni estratégico ni imprescindible, nos vienen con esta moción al senado? ¿No se dan cuenta que, ante los hechos expuestos, nos encontramos ante una necesidad de replanteamiento del conjunto del proyecto?

Y es que efectivamente, y vista la situación actual, se ha de replantear el proyecto del Tren de Alta velocidad para Euskal Herria, tanto en su vertiente de la comunidad autónoma vasca como la Navarra. Esto es algo que cualquier persona que se detenga a examinar los datos ve con claridad. Este es el tercer pilar, el de no adecuación de este proyecto a la realidad ni a las necesidades de la ciudadanía vasca.

 

Hemos de contemplar otras oportunidades con el objetivo que la infraestructura resultante esté al servicio de la movilidad de las personas y de las mercancías. No se puede seguir de manera ciega adelante con un planteamiento que no da respuesta ni a las necesidades ni a la situación actual y futura de nuestro territorio.

 

¿De qué nos vale un tren de alta velocidad que no se va a conectar ni a corto ni a medio plazo con Europa y con España?.  Y no me vale la respuesta de anticiparnos, no en esta situación con familias sufriendo una situación límite.

No podemos dedicar los esfuerzos del dinero de todos en objetivos como este. Y mire, somos independentistas, pero desde luego no queremos un tren de alta velocidad independiente del resto del mundo.

Y no sé si lo sabe pero por si acaso le aporto un dato: se estima que la alta velocidad está justificada en recorridos mayores de 500 km.

Es decir, se lo resumo en una frase: Como País no tenemos una necesidad de infraestructura y no podemos llegar ni de lejos al umbral de equilibrio económico en su utilización.

Y, ciertamente, le quiero añadir que no nos hace falta un bidegorri en el trayecto que desarrolla el tren. Ya los tenemos desarrollados casi en su totalidad.

 

Mila esker, muchas gracias

 

 

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